— cuaderno · viajes · venecia · octubre 2026
venecia.
la piedra sobre el agua.
Venecia es la mejor lección de materiales que existe: una ciudad entera levantada sobre el agua, donde cada piedra está donde está por una razón. La hemos recorrido en varias ediciones de la Bienal, y siempre con una parada obligada: el Negozio Olivetti de Carlo Scarpa, en la plaza de San Marco.
texto y fotos: Ray Ródenas, arquitecto · octubre 2026

la ciudad sobre el agua.
En Venecia el agua decide los materiales. Abajo, donde la marea sube y baja, la piedra blanca de Istria protege los muros; encima, el ladrillo y el revoco que el salitre va pintando con los años. Es la regla más vieja de la construcción, aplicada a una ciudad entera: cada material, donde mejor funciona.





Los puentes son la otra lección: arcos de piedra gastados por siglos de pasos, con el peldaño redondeado justo donde todo el mundo pisa. Esa pátina no la consigue ningún material de imitación.

para mirar despacio.
Lejos de San Marco, Venecia se vuelve silenciosa: calles estrechas, campos con su árbol y su pozo, pavimentos de piedra que nadie fotografía. Y los pequeños detalles, como unas aldabas de latón sobre la piedra, que cuentan más de la ciudad que muchos monumentos.



el negozio olivetti.
En 1957, Adriano Olivetti encargó a Carlo Scarpa una tienda bajo las Procuratie Vecchie, en la plaza de San Marco. No buscaba una tienda más, sino un escaparate de lo que su empresa representaba. Scarpa convirtió un local estrecho y oscuro en una de las obras maestras del interiorismo del siglo XX. Hoy lo gestiona el FAI y se puede visitar.




la escalera.
Scarpa colocó la escalera monumental en el centro de la tienda, y con eso un elemento funcional pasa a organizar todo el espacio. Los peldaños, macizos y escalonados, se superponen desplazados y parecen flotar; los pernos quedan a la vista. Es escalera, es escultura y es un expositor más. Scarpa lo justificaba con una frase: «para un rey, es obligado un palacio real».





el suelo.
El pavimento es un mosaico de teselas de vidrio de colores, colocadas con una irregularidad buscada, y de un color distinto en cada zona: rojo en la entrada, blanco grisáceo en la sala principal, azul en el acceso lateral y amarillo al fondo. Las teselas no se juntan: dejan que la junta y la piedra aparezcan entre ellas. Scarpa buscaba un efecto de movimiento, como si el suelo estuviera cubierto por un velo de agua.



el agua.
Junto a la entrada, la escultura de Alberto Viani, «Nudo al sole», se refleja en una lámina de agua sobre fondo negro: Scarpa mete la laguna dentro de la tienda. El agua es un tema constante en su obra, y aquí se resuelve con el mismo cuidado que todo lo demás. Hasta el desagüe está dibujado. Y el pilar central, revestido de mármol de Aurisina, juega con el contraste entre la piedra pulida y la piedra desbastada en los bordes.



«Scarpa no diseña con materiales: diseña los encuentros entre ellos.»— lo que nos llevamos
la bienal.
La Bienal ocupa los Giardini, con los pabellones nacionales entre los árboles, y las naves del Arsenale, los antiguos astilleros de ladrillo y madera. La hemos visitado en distintas ediciones y siempre nos pasa lo mismo: lo que más se queda es lo que trabaja con lo esencial. Luz, niebla, piedra, acero.





Y en los Giardini, Scarpa otra vez: el pabellón de Venezuela es obra suya. Un volumen sobrio entre los árboles, con la misma obsesión por el encuentro y el detalle que en la tienda Olivetti.



lo que nos llevamos.
Venecia y Scarpa enseñan lo mismo: el detalle no es decoración, es la arquitectura. Elegir la piedra adecuada es solo la mitad del trabajo. La otra mitad es cómo se encuentra con el agua, con el latón, con la madera y con la luz. Eso es lo que buscamos en cada proyecto.




nada más.
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